DSC_1573“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. Albert Einstein. 

La voluntad tiene elementos necesarios: el anhelo, la determinación y la acción. Las cosas que hacemos la mayor parte del tiempo son por voluntad ya sea para obtener un beneficio o una recompensa o solo por el hecho de sentirse bien.

La voluntad es determinación, es saber a donde vamos, tener un objetivo y tener coraje para vencer las dificultades, contar con entereza para volver a empezar. Esto implicará en muchas ocasiones el privarnos de cosas buenas que quizá en ese momento exigen una carencia pero que concluyentemente nos dirigirán a alcanzar metas con mayor trascendencia.

¿Se puede educar la voluntad? Enrique Rojas, señala que: ”el hombre que no tiene educada la voluntad es inconsistente y frágil, que cualquier acontecimiento inesperado lo hace desviarse de lo que ya ha trazado”, por lo tanto; es importante educarla para ser artífices del cambio y no víctimas de desganos e indiferencias. No debemos olvidar que la conquista de la voluntad se proyecta y se construye sobre la alegría y la satisfacción de estar en el camino correcto, sí porque ésta será un motor que genera motivación cuando se ha alcanzado una meta prevista. Es un estímulo que nos provoca volver a trazar nuevos objetivos y realizarlos.

¿Cómo podemos fortalecer nuestra voluntad?

La voluntad es como un músculo del cuerpo. Los músculos se hacen más débiles en la medida que dejan de moverse, de utilizarse y de ejercitarse. Lo mismo ocurre con la voluntad, cada situación que requiere esfuerzo es una oportunidad para fortificarla, tonificarla y robustecerla, porque si no, la voluntad pierde cuerpo, forma, consistencia y fuerza. La vida es una lucha para todos y cada uno de nosotros debemos asumir responsabilidades, cumplir con nuestras tareas, perfeccionar nuestros talentos…

Técnicas para fortalecer la voluntad

¡Crea buenos hábitos! Admitamos conscientemente que si bien es cierto que hay muchas cosas que nos agradarían hacer todo el tiempo, pues no debemos hacerlas porque son nocivas para nuestra salud física y mental. Por lo tanto, si rutinariamente dejamos de dormir demasiado, de beber en exceso, de fumar, de andar comiendo a cada rato o de tirarnos a ver la televisión o la computadora por horas sin fin, entonces estaremos creando buenos hábitos que vencerán apetencias dañinas.

¡Establece prioridades! ¡Haz un plan de trabajo! Siéntate un momento y piensa en tus prioridades. ¡Luego escribe! Haz una lista de ellas en orden de relevancia, es decir, en los primeros lugares aquello que consideras más importante o que necesita tu atención inmediata. Y escribe los pasos a seguir para alcanzar cada una. Esta lista te ayudará a cumplir metas, te permitirá empezar y terminar a tiempo algún trabajo o tarea pendiente. Organizar tus prioridades va a enfocarte en aquello sólido que necesita ser cumplido para poder crecer como ser social y como individuo.

¡Trabaja para alcanzarlas! Aquí entra la tríada desear-esperar-creer. Primero, debes tener una meta y desearla. Es desear con energía, con fuego, con el corazón y la mente. Desear es actuar con decisión, con trabajo, con esfuerzo. “Deseo tener un mejor puesto de trabajo y un mejor ingreso salarial; por eso tengo que ponerme a estudiar, a leer más libros, a trabajar con mejor calidad”. Ahora espera que lo bueno vaya a suceder. No sólo lo deseas, sino que también esperas a que eso suceda y estarás preparado para cuando el momento llegue. Se dice que la oportunidad sólo llega una vez, sin embargo, las oportunidades están a la vuelta de la esquina. Muchas personas caminan hasta la esquina, pierden la confianza y se regresan. Sólo unos cuantos deciden dar vuelta a la esquina y buscar la oportunidad. Por último debes creer que llegará el momento, que llegará el triunfo. No importa cuán difícil parece ser, no te rindas.

¡Desarrolla nuevos conocimientos! Abre tu mente, infórmate, estudia. Lee y piensa en nuevas ideas, analiza y pon en práctica un nuevo conocimiento; descubre a través de la lectura y el razonamiento, los medios para desempeñar mejor tu trabajo, los medios para ser un mejor padre o madre, para ser un mejor hijo o hija, esposo o esposa, amigo, maestro, empleado, estudiante, atleta, etc. Sólo mediante la educación -ya sea formal o autodidáctica- vas a lograr y obtener una vida más segura en los aspectos emocionales y económicos; ¡una vida con mayores momentos de felicidad!

Aquel que tiene educada la voluntad, es mas libre y puede dirigir su vida donde quiera porque está dispuesto a ceder y dominarse en una auto-posesión que lo aparta de referentes fortuitos.

 

Luz Marina Payán Valenzuela
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