DSCN4299En un lejano país, hace ya muchos años, un artista soñaba con pintar lo ‘más bello del mundo’.

Era una ilusión que le ronroneaba el alma como el zumbido de una colmena. Al amanecer se puso en camino. Atravesó lugares de ensueño. En cada aldea, la misma pregunta:

– “Amigo, ¿qué es lo más bello del mundo para que yo lo pinte?” Pero ninguna respuesta le satisfacía.

Un buen día, se topó con un vagabundo: – “¿Qué lo más bello que existe?”

– “El amor”, le contestó melancólicamente el vagabundo.

Otro día preguntó a un soldado: – “¿Qué es lo más bello del mundo?” – “La paz”, le contestó el militar.

Una anciana señora le respondió con una sonrisa arrugada entre los labios: – “La fe en la vida, hijo, la fe”.

En el alma de nuestro artista brilló de nuevo la ilusión, al tiempo que unía las tres palabras: mágicas: la paz, la fe y el amor.

Volvió a su casa y, al franquear el portón, le inundó una paz muy grande y su corazón se agitó con violencia. Emocionado, besó a sus hijos y descubrió en sus rostros, todavía inocentes, unos rasgos de fe en la vida. Percibió también en las pupilas de su esposa la personificación del amor, más allá de cualquier frontera y se sintió en paz. Y esa noche decidió pintar. Llamó a la obra de arte: mi hogar. Y pintó a su familia, porque allí, en su misma casa, había encontrado lo más bello del mundo.

Redacción
contacto@periodicologos.org

.