woman_girl_mujer_758526_oActualmente son evidentes los cambios en la relación hombre-mujer, sin embargo el abuso hacia el género femenino persiste; en muchos casos la misma persona se considera merecedora de dicho acto permitiéndolo y en ocasiones hasta propiciándolo, como si “así tuviera que ser”.

El sufrimiento (dolor de índole psicológico) se prolonga generación tras generación, debido a la falta de apertura y miedo al cambio; así mismo proyectado en la cultura, de tal suerte que las mujeres aprendemos a ser utilizadas como forma de vida. La utilización consiste en ser consideradas objeto o propiedad de alguien pudiendo ser la pareja, los padres, los hijos, entre otros, de esta manera se genera en la mente femenina “si no pertenezco a alguien, entonces no soy”; de esta forma necesito ser utilizada para sentirme viva, creando patrones de conducta compulsivos e irracionales.

Es necesario subrayar: ningún ser humano merece ser utilizado, es decir ser tomado como instrumento de satisfacción o complacencia; si no como lo que ES, un ser único con conciencia y valor propio. A través de la historia este hecho se repite hacia los grupos minoritarios o marginados, hemos ido evolucionando pero falta camino por recorrer; así mismo el ser que abusa o utiliza,  en el acto está siendo sobajado en su dignidad ya que cae en el abismo de sus pasiones como pueden ser el poder, el placer sexual, la soberbia, la prepotencia, entre otras perdiéndose en un torbellino sin fin.

Algunos ejemplos que hacen que la mujer se convierta en objeto:

  • Luchar por una belleza física de forma ciega.
  • Servir y complacer a los demás para sentirse útil, dejándose de lado a sí misma.
  • Estudiar copiosamente para poder creer que valgo.
  • Exigir bienes materiales por nuestros sacrificios.
  • Ofrecer caricias o entrega física por ser el deber.

Las heridas generadas en estos actos llegan a ser tan profundas y optamos por evadirlas; esto causa frustración, impotencia y por supuesto baja autoestima.

Dicha represión se convierte con el tiempo en algo muy difícil de enfrentar pues estamos tan acostumbradas a vivir así que lo damos por hecho, dándose también la imposición hacia las demás para que actúen de la misma forma.

A partir de una revisión intrapersonal podemos evaluar objetivamente que tanto hemos fomentado el ser utilizadas; esto requerirá mucho valor y coraje, pues podríamos encontrar aspectos embarazosos indeseables, tales como:

  • Un sinsentido en actividades cotidianas
  • Irritabilidad por el abandono a nuestro ser interno
  • Ira contenida hacia la pareja
  • Incapacidad de expresar verbalmente los sinsabores
  • Desilusión o decepción hacia seres queridos
  • Urgencia  en la resolución de muchas situaciones
  • Posible vacío

Debido a lo anterior elegimos “dejarlo como está, al fin y al cabo, peor no puede ser”, sólo que hay alrededor de nosotros otras mujeres posiblemente más jóvenes que están aprendiendo lo mismo y repetirán el patrón.

Permanecer igual también toca otra arista delicada, la prolongación  de un dolor sutil y profundo en nuestro ser por los abusos recibidos, aunque sepamos que lo permitimos, pues el daño ya está hecho.

Además existe un punto básico: nadie puede hacer algo de modo perdurable por nuestra autoestima, solo nosotras mismas.

Posterior a la revisión que realicemos, podemos ir identificando por cual conducta queremos empezar, y paso a paso ir cambiando las demás. Sería descabellado aspirar a transformarse radicalmente de la noche a la mañana, ni el mundo se hizo en un día.

La técnica del REENCUADRE de Programación Neurolingüística, es un recurso para cambiar cierto tipo de conductas, es la siguiente:

Paso 1: Determinar con precisión la conducta problemática

Paso 2: Preguntarse: ¿aporta algo positivo?

Paso 3: Definir la función positiva que persigue el comportamiento mencionado, podríamos dudar al identificarla pues si está dañando es inadmisible que sirva para algo positivo; pero así es, existe la ganancia secundaria es decir, si estoy repitiendo una acción dañina muy seguramente detrás hay un beneficio no evidente a simple vista; uno muy recurrente es el rol de víctima con el que ganamos aliados o cómplices para llevar a cabo nuestros intereses.

Paso 4: Ahora, considerando esta ganancia secundaria revisar y redactar tres  alternativas para llegar a una respuesta similar. Permitir que vuele la imaginación para así hallar posibilidades que puedan suplir la finalidad positiva. Si vienen a la mente más, sería fabuloso. Refiriéndonos al caso del rol víctima las ganancias secundarias son muchas, entre ellas: encontrar comprensión, compasión, ayuda, apoyo, atención, defensores, entre otras; además de que es una conducta femenina acendrada en nuestra cultura, esto propicia cierta comodidad.

Paso 5: Preguntarse de forma honesta con respecto a las alternativas encontradas, ¿Es posible llevar a la práctica algunas?

Paso 6: La respuesta es… ¡SÍ! Una vez comprendiendo las diferentes formas de lograr el objetivo primordial al adoptar el comportamiento molesto, es muy probable que el bloqueo desaparezca y habrá un camino allanado hacia un mejor manejo de posibilidades y capacidades.

Las fórmulas mágicas no existen, requieren empeño, valor y dedicación pues un cambio de conducta implica un tiempo. Además lo vale, nuestra autoestima se verá beneficiada. Muchas gracias.

 
 
MDH Claudia Morales Gómez
Maestra de Desarrollo Humano en la Universidad Católica de Culiacán
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