logo didec 24Ésta es la pregunta que nos hacen llegar muchísimos de nuestros hermanos catequistas, ante los temores o miedos, que enfrentan por la nueva generación de niños y niñas. Seguir algunos sencillos pasos nos dará la seguridad que necesitamos para estar frente al grupo y conducirlo adecuadamente el encuentro con Jesús.

En este artículo de forma breve y clara abordaremos lo que necesita el catequista para su preparación, pero en los siguientes números de Logos profundizaremos cada uno de sus pasos.

Una buena sesión de catequesis empieza mucho antes de que los niños y niñas lleguen al Templo parroquial o centro de catequesis, y termina mucho después, de que se han despedido de su catequista.

Como en todo proceso de enseñanza – aprendizaje, en la catequesis hay tres etapas que se deben tomar en cuenta, están relacionadas entre sí, y no podemos dejar a un lado ninguna de ellas.

  • La planeación: Es aquella que debemos hacer antes de comenzar la catequesis, y consiste en planear cuidadosamente aquello que se va a realizar. En este momento cuenta mucho la preparación personal del catequista, su oración y estado de gracia, así como su elección y conocimiento del tema (ya previsto por la calendarización anual), tener claro el mensaje que ellos deben conocer, experimentar, aprender; así como la preparación del material. Es bueno y prudente preparar con una semana de anticipación, para así poder prever la tarea o el material necesario para la sesión; esa reunión de preparación conviene mucho que la dirija el Sacerdote o el coordinador parroquial. Existe el libro Guía del Catequista que orienta de forma personal e indica otros libros para ampliar conocimientos y hacer experiencia espiritual de lo que transmitirá a su interlocutor (niño o niña). El libro de referencia obligatorio para todo católico es, además del Guía: la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica.
  • El acto catequético: Es aquello que vamos a llevar a cabo durante la catequesis. Propiamente hablando el acto lo componen tres momentos: Experiencia humana (“ver”), iluminación (“pensar”) y experiencia cristiana (“actuar”). El tiempo sugerido para cada momento podría ser: La experiencia humana: de 10 a 15 minutos; Iluminación: de 15 a 20 minutos; Experiencia cristiana: de 10 a 15 minutos.
  • La evaluación: Es aquello que debemos realizar después de haber terminado la catequesis. Es evaluar lo que se realiza en la catequesis, de acuerdo con lo que se había planeado con su respectivo objetivo.

La catequesis dada no se puede calificar del 1 al 10, pues la fe y vida cristiana no se miden en esas categorías; pero si se puede valorar el cumplimiento del objetivo de la sesión, y ver en el interlocutor si ha participado, si ha llegado a tener la experiencia de Dios y verlo en sus actitudes, que aun siendo pequeños, se dan los inicios o primeros pasos de la vida cristiana. Seguramente quieres leer más de esta pregunta, pero hasta la próxima seguiremos hablando de ello. Hasta pronto.

 
 
Pbro. Víctor Murillo Beltrán
contacto@periodicologos.org

.