don jonas guerrero corona celebracionLa buena noticia dada por el Padre Víctor Murillo Beltrán, coordinador de la DIMENSIÓN DIOCESANA DE EVANGELIZACIÓN Y CATEQUESIS (DIDEC,)  en nuestra Iglesia particular de Culiacán, viene a redimensionar el valor católico de dicha dimensión fundamental de la historia de salvación de nuestra querida Diócesis. La extraordinaria respuesta de los catequistas en las tres zonas pastorales es, sin duda alguna, el paso del Espíritu Santo en estas tierras en proceso de NUEVA EVANGELIZACIÓN: en su ardor (entusiasmo propio del catequista), en su método (catequesis escolarizada e integral) y en su expresión (una comunidad que catequiza incluyendo a los papás de los catequizandos).

El nuevo programa catequístico da  un paso fundamental en plena sintonía con el impulso evangelizador que el Papa Benedicto ha detonado desde su servicio petrino (sucesor de San Pedro Primer Obispo de Roma) al establecer un dicasterio novedoso, para animar dicha Nueva Evangelización, en continuidad con la propuesta del muy querido Papa Beato Juan Pablo, para responder con programas específicos  la urgencia de catequizar no sólo presentando una doctrina (no se pretende “adoctrinar”, nos quedaríamos en una enseñanza de solo aprendizaje), sino con la vitalidad de la iglesia en tiempos de las Santos Padres que ofrecían una ¡ESCUELA PARA LA VIDA! Pues se pretende hacer discípulos conforme al mandato de Jesucristo: Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos (Mt 28, 19), no gente adoctrinada sino seguidores de Jesús que viven un estilo de vida acorde con el Evangelio.

Por ello, el programa catequístico diocesano es desde ahora un proceso sustentado por el párroco, los papás involucrados en dicho proceso y sus catequistas empeñados en ser testigos del Evangelio de Jesús. Recordemos al Papa Paulo Sexto afirmando que el mundo hoy requiere testigos entusiastas de Jesucristo vivo y resucitado.

El proceso, integrado en nueve años con tres etapas, estará animado por la espiritualidad de catequistas (varones y damas, jóvenes y adultos) que estarán acompañando el encuentro con Jesucristo resucitado; proceso que lleva a vivir en forma siempre nueva, de manera evangélica la vida entera; proceso que impulsa a asumir la historia personal y comunitaria  desde la verdad de Jesús la verdad del hombre, la verdad de la familia y la verdad de la Iglesia que fascinada por la Buena Nueva catequiza a los renacidos en el bautismo;  proceso que acompaña paso a paso a niños, adolecentes, jóvenes y adultos en la búsqueda gozosa del significado actual y concreto de las normas de vida dadas desde antiguo y llevadas a la perfección por la Nueva y Eterna Alianza asumida en el renacimiento bautismal.

Con esta metodología estamos llamando a responsabilidad a toda la comunidad a fin de que asuma la tarea catequística que le corresponde, pues una comunidad parroquial es un espacio donde se vive y comparte la fe, donde ésta puede crecer y dar frutos; recordemos que nuestro bautismo nos sumergió en la fe de la Iglesia vivida en una comunidad, por eso la proclamación del Credo cuando es dialogado se cierra con la aclamación: ESTA ES LA FE DE LA IGLESIA QUE ACABAMOS DE PROFESAR; no se pregunta el significado personal de dicha fe, ni como querrían expresarla, sino su adhesión a la fe vivida en la Iglesia; resultado de los Concilios antiguos, expresiones precisas, fruto de la acción siempre nueva del Espíritu Santo que guía a su Iglesia.

Recitar el credo, profundizarlo en la catequesis, hacerlo oración y proyectarlo en la vida es resultado de la respuesta dada a la Palabra de Dios presentada por la Iglesia. Recordemos al apóstol San Pedro: la Escritura no puede ser interpretada por cuenta propia (2 Pe 1,20) sino que se lee e interpreta en la Iglesia; hay una reciprocidad entre discípulo de Jesús y catequistas, entre el creyente y la comunidad que no sólo le ha instruido o le ha explicado la fe, sino lo ha acompañado en su camino de seguimiento del Señor Resucitado.

Imploremos la luz del Espíritu Santo para que asista la labor catequética de la comunidad cristiana y con el don de INTELIGENCIA avancemos en la penetración de las verdades de la fe y podamos vivir el gozo de la experiencia profunda de la vida nueva en Cristo y celebremos los misterios de la fe cantando la alegría de nuestro discipulado vivido en la Iglesia de Jesús.

  +Jonás, Obispo de Culiacán.

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