Por: Néstor Javier Rojo Rivera, Equipo de Misioneros Diocesanos Laicos 

La mejor manera de empezar a hablar de la Biblia es definiéndola en su origen y estructura. Es un término que procede del griego y es el plural de “papiro, rollo o libro”, entonces podríamos decir que la palabra Biblia sería bien traducida como “los libros”. Se trata, pues, de una pequeña biblioteca formada por 73 libros. Está dividida en dos partes de extensión bastante desigual, llamadas Antiguo y Nuevo Testamento. 

Antiguo Testamento: Contiene la historia de la creación, el llamado de Dios al pueblo elegido (Israel), vida de Profetas, Patriarcas, y la respuesta de ese pueblo a Dios. Fue escrito antes de Cristo. Consta de 46 libros (Biblia Católica).

Nuevo Testamento: Comprende los escritos sobre la vida de Jesús, quien es el cumplimiento de la promesa al pueblo de Israel, la historia de la Iglesia primitiva y las profecías del Apocalipsis. Fue escrito después de Cristo. Contiene 27 libros. San Agustín decía que “el Antiguo Testamento se explica en el Nuevo Testamento, y éste se esconde en el Antiguo”. “Desconocer Las Escrituras es desconocer a Cristo” San Jerónimo.

¿Por qué hay Biblias diferentes? 

El conjunto de libros que componen la Biblia se llama “canon”, que quiere decir “medida”, es decir, la “lista” de Libros Sagrados. En otras palabras: Es el conjunto de libros admitidos y reconocidos por la Iglesia como inspirados por el Espíritu Santo.

Existen dos cánones. El “largo” (de los LXX) con 46 libros, que es el que admiten católicos y ortodoxos; y el “corto”(hebreo) con 39 libros, mismo que adoptaron nuestros hermanos separados, cuyo fundamento se remonta a 1521, cuando Martín Lutero se separó de la Iglesia Católica, tomando la versión “hebrea” del Antiguo Testamento. 

¿Se puede leer cualquier Biblia?

Es importante mencionar que no puede leerse cualquier Biblia ya que puede contener errores doctrinales o morales. Para evitar esos errores, un católico sólo debe leer Biblias con notas y explicaciones aprobadas por la Iglesia Católica, es decir, que tengan “Nihil Obstat” e “Imprimatur”.

Nihil Obstat: Del latín que significa “nada Impide”. Es la aprobación del censor diocesano para la publicación de temas de fe o moral. La fecha de la aprobación y el nombre de la persona que aprueba normalmente se imprimen en el libro junto al imprimatur de Obispo. 

Imprimatur: Palabra latina que significa “sea impreso o imprímase”. Significa la aprobación del obispo para la publicación de una obra de fe o moral. 

¿Por qué hay tantas Biblias católicas? 

En el año 382, el Papa San Dámaso I le pide a San Jerónimo que traduzca al latín los textos en hebreo y griego de la Biblia. Esta primera versión unificadora se llamó “La Vulgata”, que significa “del Pueblo” y se convirtió en la “Biblia base” para todas las siguientes versiones o traducciones. En 1979, San Juan Pablo II aprobó y promulgó la “Edición Típica”. Lo hizo así para que esta nueva versión sirva como base segura para hacer traducciones de la Biblia a las lenguas modernas y para realizar estudios bíblicos.

A continuación, se presentan y describen algunas versiones de la Biblia. 

  • Biblia de Jerusalén (1967). Es una traducción de los originales. Contiene introducciones, buenas notas e indicaciones de textos paralelos. Muy recomendable para quienes realizan estudios teológicos.
  • Biblia Latinoamericana (1972). Esta traducción, con sus introducciones y notas, es una Biblia bastante accesible al pueblo y es, quizá, la más usada en Latinoamérica.
  • Dios habla hoy (1979). Es una versión popular, con lenguaje sencillo. Además, presenta algunos elementos de ayuda: glosario, tabla cronológica y algunas publicaciones. Así como breves notas y mapas. 
  • La Biblia (1992). Esta publicación ha cuidado ser fiel al texto y al lector. Ofrece el Texto Sagrado, acompañado de notas e introducciones, a los sacerdotes, a los catequistas y a todo el pueblo cristiano. Además del texto, ofrece paralelos, cronologías y mapas.
  • Biblia de América (2001). Es la edición para América Latina de La Biblia. Está destinada a sacerdotes, catequistas y a todo el pueblo en general. Tiene buena adaptación del texto al contexto latinoamericano, buenas introducciones, notas, glosario, mapas y cronología.
  • Biblia de Jerusalén, Edición Latinoamericana (2001). Esta versión tiene un lenguaje más adaptado a la manera de hablar en Latinoamérica. 
  • La Biblia de Navarra (2002-2003). Un extraordinario esfuerzo para brindar una versión con una cuidada traducción, con una notable colección de notas explicativas. Además, brinda información completa sobre la relación del texto con la vida cristiana hoy. Es considerada una de las mejores versiones disponibles actualmente en castellano.
  • Biblia Misionera (2004). Esta Biblia sigue el texto “Dios habla hoy”. Los comentarios son actuales, de un cause totalmente pastoralista, y fueron preparados por los Misioneros Servidores de la Palabra. 
  • Biblia Católica para Jóvenes (2005). Es una edición con un enfoque dador de vida, encarnado en la realidad actual, con un estilo fresco y motivador. Contiene más de 900 comentarios y 300 ilustraciones. Está destinada a los jóvenes y para adultos jóvenes de corazón. 
  • La Biblia de nuestro pueblo (2006). El texto de la Biblia del Peregrino ha sido acomodado al español latinoamericano. Una novedad de esta versión son los comentarios, los cuales están dirigidos a la mayoría de los creyentes, con la intención de hacer más comprensible el texto.
  • Y-Biblia (2017). Es una versión que se enmarca en el programa de evangelización YOUCAT, un proyecto pastoral que busca presentar el depósito de la fe en una versión creativa y más atractiva para los jóvenes. Presenta una cuidada selección de textos bíblicos preparada para invitar al joven a un viaje a través de la Historia de la Salvación.

“Los Libros Sagrados enseñan sólidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar en dichos Libros para nuestra salvación” (DV # 11).