1. ¿Qué es el Sitio de Jericó?

Es una experiencia de adoración y encuentro personal con Dios nuestro Señor en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, experiencia que tiene una duración de siete días y siete noches para alabar, bendecir, dar gracias y pedir a Dios por todas las necesidades de la sociedad, en especial, para que la “cultura de muerte” que se ha ido haciendo presente en nuestras familias y comunidades sea contrarrestada con la Civilización del Amor que todos, en la medida de nuestras posibilidades, hemos  de ir construyendo.

  1. Objetivos:

Glorificar a Jesucristo manifestando públicamente nuestra fe en su presencia eucarística con vínculos de caridad y de unidad; profundizando en algunos aspectos de este misterio y resaltando su centralidad en la vida y misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo, así como de asumir nuevos compromisos en relación con la tarea de la evangelización.

  1. Elementos:
  • Eucaristía

El Sitio de Jericó inicia el domingo con la solemne con-celebración eucarística (Misa) a las 19:00 hrs., presidida por el Excmo. Sr. Obispo D. Jonás Guerrero Corona.

De lunes a viernes se celebrará La Santa Misa a las 7:00, 8:00 12:00 y 19:00 hrs..

El sábado, último día del evento, se celebrará la Misa a las 7:00 8:00 y 12:00 hrs., a las 18:00 hrs. se iniciará la solemne con-celebración eucarística presidida también por nuestro Sr. Obispo, y  culminar  con las siete vueltas  alrededor  de Catedral.

  • Adoración:

Las personas acuden con libertad a participar de la adoración con un horario de 6:00 a.m. a 10:00 p.m. Adoración que, gran parte en silencio, para que las personas tengan ese diálogo, según sus necesidades, formas de oración mental, de acuerdo a un programa ya establecido, se hace de manera organizada, dirigida por personas (sacerdotes v laicos) que animan a los fieles a vivir esta experiencia de auténtica devoción, y que es además renovada y fortalecida por la celebración de las cuatro Misas diarias.

  • La reconciliación

Es el primer gran regalo que Dios le concede a quien lo busca, y derrama la gracia de una conversión sincera en aquellos que, muchas veces, ni se lo esperan.

La reconciliación puede darse en tres niveles: con uno mismo, con el prójimo y con Dios, siempre rico en amor y misericordia que recibe con los brazos abiertos al pecador que se arrepiente y tiene el deseo de cambiar su vida para ser mejor: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

  • La procesión

De lunes a viernes los fieles, guiados y animados por sus pastores, luego de celebrar la Santa Misa de las 19:00 hrs., hacen un recorrido por las calles aledañas a la Catedral, dando testimonio público de la fe y la confianza en la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

El último día del evento, el sábado pero antes de la Misa solemne, este recorrido se hace siete veces como signo de plenitud y perfección. Estas vueltas hacen una clara referencia al acontecimiento narrado en el libro de Josué (6, 1-20), pidiendo a Dios que las murallas de la “violencia, discordia, divisiones entre nosotros, injusticia etc.” que prevalece en muchos sectores de nuestra sociedad se vayan derrumbando al grito de fe de nuestro pueblo.

 

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