Conversamos con nuestro obispo y le preguntamos de su reciente visita con el Santo Padre el Papa Francisco. Mostró su satisfacción y su sentir en el encuentro con el sucesor de san Pedro.

“Constaté a un papa cercano, directo sin mucho protocolo o casi nada. Fue como estar hablando con un hermano con mucha sencillez, abierto a escucharnos, dispuesto a palpar desde nuestra percepción de obispos de las iglesias, y en particular de la iglesia de Culiacán el caminar de la diócesis las prospectivas y perspectivas en las que estamos”.

“Me hizo recordar la experiencia de San Pablo cuando afirma que fue subió a Jerusalén a encontrarse con Pedro. La fe es encuentro con Cristo y con los que son de Cristo y cuanto más encontrarme con el sucesor de Pedro quien es la cabeza visible de la Iglesia, su servicio petrino de comunión, de unidad y de impulso a la vida evangélica es la ocasión de constatar a la iglesia universal en la figura del Papa y que en este momento requerimos de impulsar una fe, como lo dice el Papa: más evangélica más creíble, constatable, más a flor de piel como él quiere, a partir del Evangelio”.

Describió la Audiencia en la cual el Santo Padre recibiría a los obispos entre ellos a nuestro obispo diocesano.

“El encuentro con los 13 obispos del tercer grupo duró casi dos horas. Libremente cada quien presentó de su iglesia local lo que vio conveniente y el Papa hacía alguna pregunta, alguna acotación o afirmación, ponía ejemplos de actitudes de pastores, habló de la homilía, del asunto de la cercanía con la gente, que cuidáramos la labor de los y las secretarias en las oficinas parroquiales, hablando de su experiencia en Buenos Aires de forma casi chistosa y ágil, pidiendo que las secretarias no sean la sala de tortura de los laicos que van a pedir un servicio a la parroquia”.

Sobre la Iglesia particular de Culiacán el obispo mostró al Papa aspectos de nuestra realidad pastoral.

“La vitalidad de la iglesia de Culiacán en sus laicos y en sus centros de estudios teológicos para laicos, la vida consagrada en comunión con la iglesia local, el trabajo corresponsable de los presbíteros, el plan pastoral, las líneas de acción (hacia una Iglesia misionera de una parroquia de conservación a una en misión, hacia un laicado maduro y la cultura de planeación pastoral)”.

“Al papa le agradó que le compartiera que el documento de Aparecida, mismo que él coordinó y del cual el estuvo frente a la redacción del documento en el 2007, estaba dando frutos en Culiacán y que nos estaba animando y dando cauce prospectivo de la diócesis que somos a la que queremos ser a la luz de Aparecida como una expresión del evangelio de la vida que queremos en América Latina”.

En cuanto a las realidades sociales como: desigualdad de la riqueza, corrupción y violencia también fueron temas que se acotaron en la audiencia privada de los obispos de México con el santo padre.

“El Papa tiene muy claro la realidad de México, tiene conciencia de nuestra situación que lamentamos todos y también tiene absoluta confianza y esperanza en Cristo que la labor cristiana auténtica va a ir permeando y rehaciendo el entramado social”

Al encontrarse el obispo Jonás Guerrero con el sucesor de san Pedro se miran aspectos trascendentales para nuestra diócesis de Culiacán.

“Para mi lo más gratificante es que el Papa afirmó que el camino que llevamos es el adecuado. Le hablé del Seminario, de los planes pastorales parroquiales, del proceso de los diáconos permanentes pues somos una diócesis que está en espera de los diáconos permanentes como regalo de Dios a la Iglesia”.

Nuestro obispo culminó haciendo un breve balance de la enriquecedora visita a Roma: “La visita Ad Limina del obispo de Culiacán es la certeza de que somos una iglesia viva, una Iglesia en comunión en prospectiva. Vamos hacia le futuro hacia más y queremos responder a la realidad sinaloense de la diócesis que somos a la que queremos ser y en la que todos estamos involucrados: jóvenes, gente de la tercera edad, los consagrados, sacerdotes, seminaristas con el obispo a la cabeza todos en comunión hacia una nueva expresión de una iglesia local en la dimensión evangélica, que no puede ser otra”.

 

Por: P. Esteban Robles
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