DSC00398 copiaCinco jóvenes egresados de nuestro Seminario de Culiacán, entregados a Dios, por manos de nuestro padre y pastor Mons. Jonás Guerrero Corona reciben la ordenación sacerdotal. Se trata de cinco hombres llamados por Jesús para continuar su obra como colaboradores para la santificación del mundo, la evangelización y ser portadores de esperanza.

La respuesta al llamado de Dios, la generosidad, la oración y colaboración económico material del Pueblo de Dios y la dedicación de los formadores han sido los ingredientes necesarios para llegar a este momento tan esperado

Cada que un acontece un momento de esta magnitud la comunidad diocesana recibe una grande gracia, un regalo: un sacerdote, otro Cristo. De allí la necesidad de alegrarnos al ver coronados esfuerzos, anhelos y entrega.

La familia de cada uno de ellos tiene un papel fundamental al consagrar a Dios a cada uno de sus hijos y entregarlos para la gran familia sacerdotal de la Diócesis de Culiacán donde serán recibidos como compañeros que seguiremos la misma misión.

Los cinco han tenido ya experiencia en el ámbito pastoral ejerciendo su servicio diaconal en las distintas parroquias diseminadas a lo largo de nuestra diócesis: Mocorito, Costa Rica, Choix y San José del Llano todos bajo el acompañamiento de los párrocos quienes los han ayudado en su caminar en el último paso en el proceso hacia el sacerdocio.

Saúl Noezagaray FloresConversando con Saúl Norzagaray Flores, originario de Los Mochis, Sinaloa nos comparte una experiencia que lo ha marcado y apenas vivida en su corto caminar pastoral en la sierra sinaloense, “estaba preparando un grupo de niños para el catecismo, en un punto de los más altos de la sierra que se llama San Javier de arriba, y uno de los niños ya próximo  a recibir la primera comunión sufrió un accidente y pierde la vida. Yo estaba en un pueblo cercano bautizando cuando me avisaron y fui a verlo. Esa imagen me impactó y sobre todo al ver a la mamá del niño quien me gritaba: ‘Resucítelo padre, resucítelo’.
Este acontecimiento me tiene marcado al percatarme de cómo las personas ven en el sacerdote a la persona de Cristo. Y que puede darle lo que en ese momento tenía en mis manos: ‘la bendición’, la presencia y la oración junto con ellos. Veo en esta experiencia cómo es mutuo el hecho de que nos nutrimos de Dios”.
Ser sacerdote significa tener esta experiencia la cual es por amor a Dios y a los hombres. 
Entre los retos que esperan será hacer atractivo el amor de Dios para los jóvenes, para las familias y para los personas de la tercera edad y siempre mantener la alegría del Señor en nuestras vidas.
 
Carlos Humberto Burgos PerezCarlos Humberto Burgos Pérez
“Dios nos llama a una vocación y uno responde al llamado, vale la pena ser sacerdote porque ayudarás a santificar a las almas que el Señor te va a confiar. Quiero llevar a todos a un encuentro con Dios y experiencia de Dios”.
 
 
 
 
Guillermo Genaro ArceGuillermo Genaro Arce
“Quiero ser sacerdote por la vocación de salvar a la humanidad, por mostrar esperanza y salvación en tantos aspectos de la vida humana que solo con el sacerdocio se puede llegar. Quiero ser ese instrumento para llevar a las personas a la salvación, a la paz a la luz”.
“Vale la pena ser sacerdote porque vale la pena entregarlo todo. Hay muchas profesiones que lo entregan todo, pero esto es más que una profesión. Es la mejor vocación porque haces feliz a los demás y esa es también mi felicidad”.
 
 
Francisco Javier Navarro BarrazaFrancisco Javier Navarro Barraza
“El sacerdocio es una donación, una entrega a imagen de Cristo el Buen Pastor. Él nos ha llamado al amor y nosotros respondemos a Él”.
“Ante la escases de sacerdotes, Francisco Javier afirma que “es el ruido externo y los miedos los que no dejan escuchar la voz de Dios a la sociedad, sobre todo a los jóvenes”.
“Quiero ser sacerdote para responder al llamado de Dios con generosidad, que es un llamado de amor y para ser feliz yo y a los demás”.
 
 
Gustavo Alonso Gil MendozaGustavo Alonso Gil Mendoza
“Quiero ser sacerdote porque siento que es mi llamado y siento que quiero servir a Cristo y a la Iglesia por este ministerio”.
“Recibir el sacerdocio, siento una emoción grande y una alegría inmensa de poder entregarme a Dios y en Dios también entregarme a los demás”. 
Felicidades a la diócesis de Culiacán y agradecimiento a cada una de las familias de estos nuevos sacerdotes. Sigamos orando al Señor que siga enviando pastores según su corazón para nuestra Iglesia local.
 
 
 
 
Pbro. Lic. Jesús Esteban Robles Sánchez
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