DSC03983La vida humana pasa por varias etapas hasta llegar a la madurez. De igual manera la fe que recibimos en el bautismo, necesita de tiempo, dedicación, y sobre todo de formación hasta llegar a una fe madura.

La catequesis por muchos años se ha enfocado sólo a los niños. Decimos catequesis y pensamos en niños para hacer su Primera Comunión. La fe no sigue su crecimiento al igual que la edad física, emocional, afectiva, social y laboral. Se crece en muchas dimensiones de la persona pero se queda la fe como de la un niño de Primera Comunión.

Para tener un crecimiento integral como persona es necesario dar un acompañamiento a los procesos de crecimiento de la vida junto con el de la fe en un único camino. No es imposible cambiar el paradigma tradicional de catequesis para Primera Comunión a una catequesis permanente que lleve más a vivir la vida cristiana con un compromiso social, comunitario y misionero.

Necesitamos aplicarnos con esmero a este desafío que nos compromete a todos. Con este deseo, para facilitar más el compromiso de todos, nuestra catequesis diocesana trata de dar seguimiento a la siguiente etapa de la infancia: la pre-adolescencia y adolescencia. Se han elaborado unos materiales con el fin de ofrecer al adolescente un itinerario cristiano que le acompañe en esta etapa de su vida, a descubrir el regalo del Padre (la vida), la cercanía del Hijo (la amistad) y el don del Espíritu Santo (el amor), a través de las relaciones consigo mismo y con los demás, para vivir como verdadero discípulo.

El proyecto se titula “Mi adolescencia en tres sencillos pasos”, y trata de ofrecer un proceso integral de la educación de la fe en la vida de los adolescentes. Consta de tres pasos: ser persona para 13 años, ser discípulo para 14 años y ser misionero para 15 años. El primer libro se titula “Descúbrele”, el segundo “Encuéntrale” y el tercero “Ámale”.

Cada texto tiene un diseño trinitario. El primero busca que el adolescente valore su vida, regalo de Dios Padre, y construya su identidad a partir de sus relaciones más profundas con Dios, consigo mismo y con los demás. El segundo trata que el adolescente encuentre en Jesús al amigo fiel que da respuesta a sus más grandes inquietudes descubriendo en Él, un modelo a seguir. Y el tercero pretende que el adolescente experimente el don más grande del Espíritu Santo: el amor, y se comprometa a transformar su vida y su entorno.

Los textos siguen un proceso continuado de educación en la fe, gradual y sistemático.

Comunican el mensaje de Jesús y de su Iglesia, bajo la clave evangélica de la Buena Nueva.

Toman como base la Sagrada Escritura, el Magisterio Universal, el Catecismo de la Iglesia Católica y el Youcat, Catecismo Joven de la Iglesia Católica, que son fuentes de la catequesis.

Favorecen el proceso de personalización, tomando en cuenta los aspectos constitutivos de la persona. La integralidad es la clave.

Los contenidos se presentan atendiendo cinco dimensiones y un itinerario litúrgico-celebrativo. La dimensión personal, relacional, cristiana-trascendente, eclesial y social.

Los libros del adolescente tienen ejercicios de interiorización para que él vaya elaborando su proyecto de vida, integrando los contenidos y experiencias vividas en cada una de las dimensiones. Se presentará al final de cada dimensión como actividad integradora.

Hermanos los invitamos a unirnos para que lo conozcamos y lo adoptemos en nuestras comunidades e instituciones. Dios mediante estaremos ofreciendo talleres y formación en el DIDEC.

 
Pbro. Víctor Murillo Beltrán 
contacto@periodicologos.org
 
 
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